Charlas

Consejos para preparar una charla de viajes

Después de muchos años organizando las Jornadas de los grandes viajes y, sobre todo, de haber escuchado cientos de charlas, queremos compartir con vosotros algunos consejos para preparar una charla de viajes.

¿Qué le suele gustar a la gente?

 Lo primero es pensar dónde vas a dar la charla y ante qué público.

Si es en un entorno viajero (librería de viajes, club ciclista, eventos viajeros…) normalmente lo que más interesa a los asistentes es conocer las experiencias vividas, aventurillas, anécdotas, las motivaciones del viaje, problemas y cómo se solucionaron, aprendizajes que tuvieras… Suele gustar que haya algún dato práctico que sea llamativo, tipo “en todo el viaje me gasté x dinero”, “llevaba x kilos de equipaje”, “tardé x tiempo en planificarlo”… Pero sobre todo la gente busca inspiración, quiere soñar, busca sentirse identificada y pensar “me encantaría hacer ese viaje” o “nunca me había planteado hacer algo así, pero ahora…”. No hay que olvidar que las charlas también son entretenimiento, la gente viene a pasar un rato ameno, así que es importante transmitir, emocionarse contando lo que has hecho, lo que has logrado, mostrar orgullo y pasión.

Salvo que lo pidan expresamente o te contraten para dar una charla con un enfoque determinado, no suele ser buena idea que la charla sea muy didáctica, como si fuera una clase de historia, antropología o geografía. Ni que sea solo práctica, únicamente dando consejos concretos (porque seguramente no sean útiles para los oyentes que no vayan a hacer esa ruta o vayan a usar el mismo medio de transporte que tú). Ten en cuenta que el público es muy variopinto y dar demasiados datos técnicos podría hacer que la charla fuese algo pesada. Esto no quiere decir que no se den datos prácticos, pero está bien que sean detalles curiosos (“tuve que adaptar así la bici”, “para pedir tal visado tuve que hacer x”), pero no basar la charla en este tipo de consejos, a no ser que estés dando un taller.

Si vas a dar una charla de viajes en un entorno menos viajero (una empresa, un organismo público, un centro cultural o un lugar en el que no tienes muy claro cuál es el perfil del asistente) es importante preguntarlo a quien te invite a participar, para adaptar la charla a ese público. Las expectativas de los diferentes asistentes variarán, y por ello tu presentación debería adaptarse a ellas.

Andrea Bergareche. Dar una charla de viajes
Andrea Bergareche

¿Cómo organizar la charla?

Para captar la atención de la gente, es bueno empezar con algo de humor, con alguna anécdota divertida o un problema, con alguna confesión personal o algo que ayude a que la gente piense desde el minuto 0 que tu charla no va a ser un tostón.

Viene bien que te presentes para la gente sepa quién eres y qué has hecho. De dónde sales, el porqué del viaje del que vas a hablar. Es decir, que hables un poco de los previos y del viajero, es decir, de ti.

Sobre la charla en sí, lo más habitual es seguir una línea cronológica y hablar de los lugares que se han visitado, pero esto tiene el peligro de resultar monótono. En cualquier caso, al principio está bien mostrar un mapa y seguir una línea temporal para que la audiencia se haga una idea del recorrido, pero está mejor utilizar además otros recursos.

Nos referimos a introducir en la charla otros aspectos del viaje. Hablar de emociones, miedos, experiencias, anécdotas, problemas, gente que has conocido, cosas que has probado, reflexiones… Que la charla no sea un “fui allí, vi esto, hice aquello”, que no sea una simple proyección de fotos y enumeración de lugares visitados. La gente se emociona si tú te emocionas, si te abres, si compartes sentimientos, vivencias y experiencias que has vivido.

Algunas charlas, después de una presentación inicial del viaje y su ruta, se pueden organizar por otros criterios que no sean el temporal o geográfico. Por ejemplo, hacer capítulos, tipo “Gentes”, “Paisajes”, “Lugares especiales”. O sentimientos, “Soledad”, “Miedo”, “Libertad”… Ahí es donde tu creatividad puede hacer mucho para que tu charla sea única.

En cualquier caso, ambos formatos son perfectamente válidos. Hemos visto charlas “clásicas” excepcionales y también muy aburridas. Algunas charlas con un planteamiento más creativo resultaban pretenciosas e inconexas y otras, sorprendentemente refrescantes. Lo importante es que tengan un hilo conductor, una esencia, un sentido.

Alfventuras. Dar una charla de viajes
Álvaro Fau y Helen Agustí

Medios de apoyo para la charla

La mayoría de las charlas suelen llevar como apoyo una presentación de fotos o vídeos que van ilustrando lo que se cuenta y hacen que la narración resulte más amena. Pero hay quien se siente cómodo hablando sin proyección de ningún tipo y, si es buen comunicador, puede funcionar muy bien. Otra opción es proyectar un vídeo de fondo, sin sonido, mientras se habla. O jugar con imágenes y sonidos intercalados con las palabras del orador. En fin, que cualquier formato es válido.

Pero en general al público le suele gustar mucho que haya imágenes porque complementan a las palabras y ayudan a meterse más en la historia. Para el orador también es bueno: el público no le está mirando fijamente todo el rato y facilita sentirse algo más relajado.

Eso sí, no se debe pretender proyectar 200 o 300 imágenes. Para apreciar bien una foto hacen falta al menos 10 o 20 segundos. Piensa que mucha información también aturde. Es mejor contar una historia con el apoyo de una foto, con calma, que con 10 diferentes que están 3 segundos en pantalla.

Vídeos

Sobre los vídeos, si son cortos y no son muchos, está bien poner alguno. Te permite descansar, beber agua y concentrarte para cuando acabe. Pero ten en cuenta que la gente va a tu charla a escucharte a ti, a conocerte, no a ver vídeos que tal vez haya visto ya en redes sociales. Sí, es muy posible que estés orgullosísimo de ese resumen de viaje de 15 minutos que has preparado, que te ha llevado semanas hacer, pero es mucho mejor que lo cuentes y transmitas con él de fondo y sin sonido (en el caso que quieras mostrarlo) o contar tu experiencia con las fotos. Lo importante de tu charla eres tú.

Presentación

Es bueno que todo esté dentro de una misma presentación, hecha con Keynote, Powerpoint o Prezi, por ejemplo, para que no tengas que estar buscando los archivos en las carpetas cada vez que quieras pasar de una foto a un vídeo o un audio. Que todo esté ligado en un único archivo es más profesional y no perderás tiempo ni te pondrás nervioso pensando dónde estará cada cosa. También puedes poner todos los archivos en una misma carpeta, numerados consecutivamente “001, 002, 003…” de tal manera que vayan seguidos al proyectarlos. 

Haz una diapositiva de bienvenida, que se mostrará mientras va llegando la gente (o cuando vayas a empezar), y una de cierre, con tu web, redes sociales u otra información para que la gente tome nota en el turno de preguntas.

Guion

Es imprescindible que tengas un guión de lo que vas a querer contar y, si quieres, una chuleta con las ideas principales de los temas que tratarás. Pero no es bueno llevar varios folios llenos de texto “por si me olvido de algo”, y luego pasarte la charla leyendo los documentos. Se trata de tener unas pocas ideas apuntadas y que sepas que puedes consultarlas si te atascas.

En este sentido, viene bien saber si tendrás el ordenador cerca o lejos para ver lo que se proyecta sin tener que darte la vuelta todo el rato, que queda muy mal, y por si en algún momento quieres avanzar alguna foto o volver atrás. También, si tendrás un atril o mesa donde colocar el ordenador, tus notas (aunque estas, como deberían ser pocas, las puedes tener contigo en la mano, con un formato de ficha, tamaño A5 o A6) y un vaso o botella de agua para aclarar la voz si lo necesitas.

Presencia

Y aunque tengas nervios, no te ocultes detrás del atril y no des la espalda al público. Puedes moverte por el escenario o la tarima: ayuda a que sea un poco menos monótono y a ti te puede ayudar a relajarte. Intenta hablar con tranquilidad, no atropelladamente. Busca el contacto visual, habla al público, que es gente que está ahí para escucharte. Recuerda que no están obligados a estar ahí y, de hecho, están contentos de que les cuentes tus historias. No les tengas miedo, son amantes de los viajes, como tú. Y no te están examinando, están ilusionados, compartiendo tu viaje.

Sergi R. Basolí y Nirvana. dar una charla de viajes
Sergi R. Basolí y Nirvana

¿Qué NO es una buena idea?

  • Improvisar la charla. La charla hay que prepararla, tener un guión, saber de qué se quiere hablar, qué ideas se quieren transmitir y hay que ajustar lo que se quiere decir al tiempo disponible. Hay que preparar la charla por respeto a los asistentes, por la imagen que da el orador y por respeto a la organización que se esfuerza en que tu charla salga bien y que está muy ilusionado en tenerte allí.
  • Basar la charla en las preguntas del público. Una cosa es el turno de preguntas y otra es pedir al público que sea él quien, con sus cuestiones, dirija la charla. A veces los asistentes no se animan a intervenir, las preguntas pueden ser repetitivas, algunos están encantados de tener un micrófono y hablan más que el orador que está sobre el escenario… A veces puede funcionar, pero es alto el riesgo de que el resultado final sea desastroso y aburrido.
  • No ensayar la charla para ajustarla al tiempo asignado. Es normal que, una vez sobre el escenario, se pierda la noción del tiempo y el orador hable más de lo que tenía previsto. Para que no te pases  te recomendamos ensayarla para que dure el tiempo asignado.
  • Programar una charla de más de una hora es demasiado. Lo óptimo es alrededor de 45 minutos. Si la charla es buena, la gente se quedará con ganas de más y en el turno de preguntas te lo demostrará haciéndote preguntas sobre temas de los que se hayan quedado con ganas de más. Si te extiendes a 1 hora, la gente estará más cansada, prestará menos atención y es posible que en el turno de preguntas ya se quiera ir. La capacidad de atención es limitada, recuérdalo. No todo el mundo quiere estar horas escuchando sobre tu viaje.

Esto es especialmente importante si tienes algo para vender. Te sugerimos dos cosas: que lo pongas a la venta antes de la charla y que no te extiendas mucho después de la charla con las preguntas, porque mucha gente se tendrá que ir o se habrá ido sin comprar. Lo ideal es que estés en el lugar una hora antes de la charla (anunciándolo, claro), por si alguien quiere comprar tu camiseta, tu libro o lo que vendas, dedicado por ti, antes de la charla. Así no pierdes esa venta. Y después no te extiendas mucho porque es posible que gente que no tenía pensado comprar, lo quiera hacer tras escuchar tu charla… pero no si se tiene que quedar varias horas hasta que acabes. En ese caso la gente se irá sin comprar.

  • Es muy difícil sintetizar un viaje en 45 minutos. Lo sabemos por experiencia propia. Pero no es bueno intentar contar mil y un detalles del viaje. Es mejor centrarse en pocos aspectos, anécdotas y vivencias, y hablar de ellas con calma, profundizando un poco, aunque inevitablemente se queden muchísimas otras en el tintero. Así que no intentes contar demasiadas cosas: filtra, elige las más importantes, las que te hayan emocionado, tocado o hecho aprender más. Esas son las que llegarán a la gente. 

Esperamos que estas ideas y consejos te ayuden a preparar una buena charla de viajes que el público recuerde durante mucho tiempo.

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