No habrá más Jornadas IATI de los grandes viajes

Para que no duela, hagamos esto como quien se quita una tirita: rápido y del tirón. la de 2025 ha sido la última edición de las Jornadas iati de los grandes viajes.

En 2013 esto empezó casi como una locura: reunir a personas que deciden dejarlo todo —el trabajo, el sofá cómodo, la lavadora de confianza— para lanzarse a recorrer el mundo durante meses, años o sin saber cuándo volverían.. si es que lo hacían.

A lo largo de estos años, hemos escuchado historias que nos han hecho reír, emocionarnos, soñar y, sobre todo, replantearnos muchas cosas. Porque al final, este evento no iba solo de viajes, iba de cumplir sueños, de hacer cambios de rumbo. De cambiar la mirada.

Sabemos que muchas personas asistieron a las Jornadas con la semilla del gran viaje plantada y en el evento se regó con los comentarios, recomendaciones y palabras de aliento de otros asistentes. Esa semilla floreció y nació un gran viaje. Algunos, además, enviaron un saludo durante el viaje y al regresar subieron al escenario a contar su experiencia.

Ahora, 12 ediciones después, se terminan las Jornadas iati de los grandes viajes. No es porque no creamos en ellas o porque hayan dejado de ser mágicas. Es sencillamente por agotamiento personal, por falta de energía para llevarlas adelante. Necesitamos un descanso.

Queremos dar las gracias de corazón a los casi 380 oradores, profesores y entrevistadores que se han subido al escenario, por compartir con tanta generosidad sus vivencias, sus aprendizajes y, por supuesto, esos momentos en los que todo salió mal… que suelen ser los más divertidos.

Gracias también al equipo que ha hecho posible todo esto —los visibles y los invisibles— por ponerle cabeza, manos, corazón y, muchas veces, nervios de acero. Han sido muchos a lo largo de los años, varios de los cuales habían sido oradores o lo serían después.

Y a los patrocinadores, por creer en este proyecto y ayudarnos a que volar —literal o metafóricamente— fuera un poco más fácil.

Y como no, a los asistentes por venir año tras año, por escuchar, por preguntar, por seguir soñando con mapas arrugados y mochilas mal hechas. Por acompañarnos en esta aventura. Sin vosotros esto no tendría ningún sentido.

Esta ha sido la última edición. Pero como todo viaje, lo importante no es solo el camino, sino lo que queda después. Y si algo nos queda claro, es que mientras haya ganas de explorar, el espíritu de este evento sigue vivo. Aunque sea en la sobremesa de una cena, en una foto vieja, o en el momento en que uno dice: “¿Y si me voy?”

Gracias por ser parte del camino.

¡Nos vemos en alguna parte del mundo!

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