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La vuelta al mundo en 820 días

Estel Mandri y Marc Casas planificaron un viaje de un año y medio que se acabó convirtiendo en una vuelta al mundo de más de dos años.
Estel y Marc (3)d
30 de abril de 2022
a las 10:00 h.
Duración: 45 minutos
Evento presencial
en Barcelona
Evento online que podrás seguir desde donde quieras
Estel Mandri y Marc Casas
|  La vuelta al mundo en 820 días

Seis meses antes de iniciar el viaje, empezaron a organizar una vuelta al mundo de un año y medio siguiendo el calor y pasando el mayor tiempo posible en los países más económicos.

Empezaron por Brasil, el primer país donde pasaron dos meses enteros. Pasaron una noche en medio de la selva amazónica con una hamaca atada a dos árboles y con barco hicieron una travesía de 5 días desde Manaos a la desembocadura del Amazonas.

Se cruzaron con mucha gente que les recomendó visitar Colombia, así que sin pensárselo demasiado compraron un vuelo para visitar el país cafetero durante 3 semanas y conocer la hospitalidad de los locales.

Siguieron hacia el sur, pasando por Perú y los trekkings mágicos por los andes, Bolivia con el salar de Uyuni y Chile, uno de los países que más les sorprendió y del que guardan especial recuerdo por la semana que pasaron en Isla de Pascua.

Sin duda una de las zonas que más les enamoró fue la Patagonia y no solo por los increíbles paisajes y sus rutas, sino también por la gente que conocieron haciendo autostop. Todavía tienen la espina clavada de no haber podido ir a la Antártida cuando se encontraban en Ushuaia, debido a los altos precios y a la poca oferta en esos días.

Después de pasar por Uruguay, tras más de siete meses en Sudamérica, cogieron un vuelo para ir a Oceanía durante dos meses y medio.

Para ellos Nueva Zelanda es, posiblemente, el país perfecto. Lo recorrieron con una cámper durante 3 semanas en una de las mejores experiencias de todo el viaje. Recorrieron la costa este de Australia y fueron a Fiji, donde después de unos días de ensueño vivieron unas de las mayores decepciones al perder un vuelo a Vanuatu.

El siguiente paso fue visitar todos los países del sudeste asiático durante 9 meses. Allí destacan los dos meses de Indonesia y la gran diversidad cultural de sus islas: desde la visión de la muerte de los Tana Toraja en Sulawesi a la espectacular amabilidad de los residentes de Flores o unos de los mejores fondos marinos en Raja Ampat donde obtuvieron el nivel avanzado de buceo. Bali fue el primer lugar donde tuvieron la visita de familiares para compartir una pequeña parte de la ruta. Más tarde se repitió en Camboya y Laos, Tailandia con unos amigos y en Filipinas. En este país celebraron el primer aniversario del viaje y justo en ese momento decidieron que lo ampliaban hasta 2 años como mínimo.

Continuaron por Sri Lanka donde pasaron 6 meses. Durante un mes alquilaron un tuk-tuk para recorrer la isla, se cruzaron con elefantes en medio de la calle ¡y hasta les invitaron a una boda tradicional!

Después de visitar tres islas de las Maldivas, empezaron una ruta de mes y medio por la India, donde celebraron el festival Holy en Pushkar y pocos días más tarde Marc se bañó en el río Ganges a su paso por Varanasi.

Cruzaron a Nepal donde una ruta de 5 días por el Himalaya les permitió tener las mejores vistas panorámicas de todo el viaje.

Siguieron por Hong Kong celebrando el cumpleaños de Estel por todo lo alto. Macao, un par de semanas en Taiwán y por fin Japón, probablemente el país que más ganas tenían de visitar. Allí estuvieron mes y medio y quedaron tan fascinados que ahora mismo sería el primer país al que volverían.

Después cruzaron a Corea del Sur y les pareció algo descafeinado por las inevitables comparaciones con los vecinos.

Se ilusionaron mucho con volver a Pekín, donde se encontraron con amigos de su etapa en la capital China. Alucinaron con Mongolia, donde tuvieron la oportunidad de ver la vida nómada de familias en los grasslands y en el desierto.

Allí compraron el vuelo de regreso a casa desde Londres justo el día que cumplían dos años por el mundo. Una depresión de pocos minutos fue suficiente para decidir que todavía no podía terminar la aventura, así que en el mismo instante compraron un vuelo para Estados Unidos.

El camino de regreso a casa empezó con un bus hasta la frontera de Rusia y una ruta de 10 días en el Transmongoliano haciendo parada en las principales ciudades. De Moscú volaron a Londres, donde ambos habían vivido antes de conocerse, y pisaron Barcelona después de 2 años de salir.

Descolocados, pasaron unos días con familia y amigos, renovaron los pasaportes, que ya no tenían páginas libres, y pocos días después volaron hacia América del Norte para empezar la última etapa del viaje.

Hicieron una ruta por tierra desde la costa este hasta la oeste. Destacan los 10 días de la Ruta 66 entre Chicago y Los Ángeles y los 15 días en cámper para visitar los mejores parques nacionales de Arizona, Utah, Nevada y California. ¡Y se casaron en Las Vegas vestidos de Elvis y Marilyn!

Después de dos meses por EE. UU. terminaron buceando unos días en las Bahamas, visitando Puerto Rico y descansando en las playas de R. Dominicana para mentalizarse del fin de la mejor experiencia de sus vidas.

Estel, filóloga inglesa, se dedica a la moda y lo combina con clases de inglés. Marc es ingeniero y trabaja en una consultoría de operaciones realizando proyectos de mejora en el sector sanitario.

El Covid no les ha dejado viajar muy lejos, pero ya le están dando vueltas a visitar África, el continente que no pisaron en su gran viaje, o a dar una segunda vuelta al mundo. Lo único que tienen claro es que los sueños se cumplen y que una vez cumplidos solo queda buscar nuevas metas, objetivos e ilusiones.

La volta al món en 820 dies

Estel Mandri i Marc Casas van planificar un viatge d’un any i mig que es va acabar convertint en una volta al món de més de dos anys.

Sis mesos abans d’iniciar el viatge, van començar a organitzar una volta al món d’un any i mig seguint la calor i passant el major temps possible als països més econòmics.

Van començar pel Brasil, el primer país on van passar dos mesos sencers. Van passar una nit al mig de la selva amazònica amb una hamaca lligada a dos arbres i amb vaixell van fer una travessia de 5 dies des de Manaos a la desembocadura de l’Amazones.

Es van creuar amb molta gent que els va recomanar visitar Colòmbia, així que sense pensar-s’ho gaire van comprar un vol per visitar el país cafeter durant 3 setmanes i conèixer de primera mà l’hospitalitat caribenya dels locals.

Van seguir cap al sud, passant per Perú i els trekkings màgics pels Andes, Bolívia amb el salar d’Uyuni i Xile, un dels països que més els va sorprendre i del qual guarden especial record per la setmana que van passar a l’Illa de Pasqua.

Sens dubte una de les zones que més els va enamorar va ser la Patagònia i no només pels increïbles paisatges i les seves rutes, sinó també per la gent que van conèixer fent autoestop. Encara tenen l’espina clavada de no haver pogut anar a l’Antàrtida quan es trobaven a Ushuaia, a causa dels alts preus i a la poca oferta en aquells dies.

Havent passat per l’Uruguai, després de més de set mesos a Sud-Amèrica, van agafar un vol per anar a Oceania durant dos mesos i mig.

Per a ells Nova Zelanda és, possiblement, el país perfecte. El van recórrer amb una càmper durant 3 setmanes en una de les millors experiències de tot el viatge. Van recórrer la costa est d’Austràlia i van anar a Fiji, on després d’uns dies d’ensucrament van viure unes de les majors decepcions en perdre un vol a Vanuatu.

El següent pas va ser visitar tots els països del sud-est asiàtic durant 9 mesos. Allà destaquen els dos mesos d’Indonèsia i la gran diversitat cultural de les seves illes: des de la visió de la mort dels Tana Toraja a Sulawesi a l’espectacular amabilitat dels residents de Flores o uns dels millors fons marins a Raja Ampat on van obtenir el nivell avançat de busseig.

Bali va ser el primer lloc on van rebre la visita de familiars per compartir una petita part de la ruta. Més tard es va repetir a Cambodja i Laos, Tailàndia amb uns amics i a les Filipines. En aquest país van celebrar el primer aniversari del viatge i just en aquell moment van decidir que l’ampliaven fins a 2 anys com a mínim.

Van continuar per Sri Lanka on van passar 6 mesos. Durant un mes van llogar un tuk-tuk per recórrer l’illa, es van creuar amb elefants al mig del carrer i fins i tot els van convidar a un casament tradicional!

Després de visitar tres illes de les Maldives, van començar una ruta de mes i mig per l’Índia, on van celebrar el festival Holi a Pushkar i pocs dies més tard en Marc es va banyar al riu Ganges al seu pas per Varanasi.

Van creuar al Nepal on una ruta de 5 dies per l’Himàlaia els va permetre tenir les millors vistes panoràmiques de tot el viatge.

Van seguir per Hong Kong celebrant l’aniversari de l’Estel sense estar-se de res. Macau, un parell de setmanes a Taiwan i per fi el Japó, probablement el país que més ganes tenien de visitar. Allà van estar mes i mig i van quedar tan fascinats que ara mateix seria el primer país al qual tornarien.

Després van creuar a Corea del Sud i els va semblar una mica descafeïnat per les inevitables comparacions amb els països veïns.

Es van il·lusionar molt amb tornar a Pequín, on es van trobar amb amics de la seva etapa a la capital xinesa. Van al·lucinar amb Mongòlia, on van tenir l’oportunitat de veure la vida nòmada de famílies als grasslands i al desert. Allà van comprar el vol de tornada a casa des de Londres just el dia que complien dos anys pel món. Amb una depressió de pocs minuts n’hi va haver prou per decidir que encara no podia acabar l’aventura, així que en el mateix instant van comprar un vol per als Estats Units.

El camí de tornada a casa va començar amb un autobús fins la frontera de Rússia i una ruta de 10 dies al Transmongolià fent parada a les principals ciutats. De Moscou van volar a Londres, on tots dos havien viscut abans de coneixe’s, i van trepitjar Barcelona després de dos anys de marxar.

Descol·locats, van passar uns dies amb família i amics, van renovar els passaports, que ja no tenien pàgines lliures, i pocs dies després van volar cap a Amèrica del Nord per començar l’última etapa del viatge.

Van fer una ruta per terra des de la costa est fins a l’oest. Destaquen els 10 dies de la Ruta 66 entre Chicago i Los Angeles i els 15 dies en càmper per visitar els millors parcs nacionals d’Arizona, Utah, Nevada i Califòrnia. I es van casar a Las Vegas vestits d’Elvis i Marilyn!

Després de dos mesos pels EUA van acabar bussejant uns dies a les Bahames, visitant Puerto Rico i descansant a les platges de República Dominicana per mentalitzar-se del final de la millor experiència de les seves vides.

L’Estel, filòloga anglesa, es dedica a la moda i ho combina amb classes d’anglès. En Marc és enginyer i treballa en una consultoria d’operacions realitzant projectes de millora en el sector sanitari. El Covid no els ha deixat viatjar gaire lluny, però ja estan pensant en visitar Àfrica, el continent que no van trepitjar en el seu gran viatge, o a fer una segona volta al món. L’únic que tenen clar és que els somnis es compleixen i que un cop complerts només queda buscar noves metes, objectius i il·lusions.

Más info de Estel Mandri y Marc Casas

#iatiJGV BCN 2022

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